ROMA

“Roma” (México, Estados Unidos 2018) Dirección: Alfonso Cuarón. Guion: Alfonso Cuarón. Protagonistas: Yalitza Aparicio, Marina de Tavira, Diego Cortina Autrey y Jorge Antonio Guerrero. Duración: 135 minutos.
“Roma” es el título de la última película dirigida por el mexicano Alfonso Cuarón, quien ganó un Oscar como mejor director en el 2012 por “Gravedad” (Gravity). Tiene la particularidad de haber sido estrenada comercialmente mediante la plataforma digital Netflix y en algunos pocos cines de forma simultánea, lo que hace posible que llegue a mucha más gente con el León de oro a la Mejor película del Festival de Venecia en la edición del 2018 a modo de carta de presentación.

La historia, claramente autobiográfica, cuenta la historia de una familia de clase media alta que vive en la ciudad de México, durante los años 1970-71, vista a través de los ojos de Cleo, la empleada doméstica, interpretada por la actriz indígena Yalitza Aparicio. Ella nos convierte en testigos tanto de las costumbres de los diferentes integrantes de esa familia, como de algunos acontecimientos históricos que transcurrieron en esos años, que llegan desde el exterior en forma similar a lo que ocurría en “Una jornada particular” (Una giornata particolare, Ettore Scola 1977). Porque se nota que Alfonso Cuarón encontró en la estética del neorrealismo italiano la puesta en escena ideal para poder narrar estos hechos, inspirado en su infancia, ya que cumple además el rol de guionista.


Vale la pena destacar que Cuarón se encargó también del montaje y la dirección de fotografía, utilizando para esta una cámara digital Alexa de 65 mm y registrando las imágenes en blanco y negro. Fiel a su estilo, en esta ocasión vuelve a recurrir a largos planos secuencia para narrar gran parte de las secuencias, y utiliza la profundidad de campo para mostrar situaciones que ocurren en paralelo dentro del cuadro. De esta forma consigue planos de una notable belleza plástica, en la que los sonidos también se superponen en diferentes capas dando una sensación de naturalismo que convierten al espectador en un testigo privilegiado de lo que ocurre, como ocurría en “El arca rusa” (Russkiy Kovcheg, Aleksandr Sokurov 2002).


Pero lo que no funciona en la película es la construcción de personajes, porque estos se confunden con el decorado dentro de estas bellas imágenes, y no terminan de generar la empatía necesaria con el espectador. Porque las relaciones de Cleo con su novio Fermín (Jorge Antonio Guerrero) y con su patrona, la Sra. Sofia (Marina de Tavira) se diluyen en el contexto, y no son aprovechadas al máximo, al no ponerlas en primer plano, teniendo que ver cómo se desarrollan en escenas aisladas.


En conclusión, “Roma” es una película con unas imágenes muy bellamente filmadas, que recrean de manera idealizada la ciudad de México de comienzos de la década del ’70. Pero falla al querer abarcar demasiado sin apoyarse en una historia que la sostenga y un desarrollo más profundo de cada uno de los personajes y sus relaciones entre sí, haciendo que estos sean parte de este enorme contexto que busca abarcar demasiado. Pero está más que claro que esta es una decisión consciente de su director, lo que buscó desde el primer momento y lo consiguió, y cada espectador puede sacar sus propias conclusiones al respecto de acuerdo a sus propios gustos.


PATRICIO FERRO

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