DRIVE MY CAR

Drive my car (Doraibu mai kâ, Japon 2022). Dirección: Ryûsuke Hamaguchi. Guion: Ryûsuke Hamaguchi, Takamasa Oe, basado en el cuento de Haruki Murakami. Protagonistas: Hidetoshi Nishijima, Tôko Miura, Park Yu-rim, Jin Dae-yeon, Kirishima y Masaki Okada. Duracion: 179 minutos.

Drive my car es una película japonesa nominada a cuatro premios Oscar, incluido el de Mejor Película, y basada en un cuento de Haruki Murakami. Está dirigida por Ryûsuke Hamaguchi, nominado como Mejor director, y protagonizada por Hidetoshi Nishijima, acompañado de Tôko Miura, Park Yu-rim, Jin Dae-yeon, Kirishima y Masaki Okada entre otros.

La historia se centra en Yusuke Kafuku (Nishijima), un director de teatro japonés viudo que viaja a Hiroshima para dirigir una puesta en escena de Tio Vania, de Antón Chéjov. Y que entabla una relación de empatía con Misaki (Miura), su joven chofer, que atraviesa una situación similar.

Resulta necesario aclarar que esta película dura 179 minutos, y los créditos iniciales aparecen recién a los 40, haciendo que el primer acto cumpla además la función de prólogo. Lo que deja claro el manejo de los tiempos de su director, opuestos a los convencionales del relato intimista que narra, más aún con la austeridad de su puesta en escena. Porque el director busca que el espectador se acomode a los tiempos de su protagonista, bloqueado emocionalmente, y la forma particular en la que elaborar el duelo que no encuentra consuelo en unas creencias religiosas que no se mencionan.

Es por ello que se destaca el trabajo actoral de Hidetoshi Nishijima, cuya inexpresividad da a entender que la procesión va por dentro. Dándole la espalda a la cámara, en dos planos generales que lo ubican solo y al fondo, en las dos oportunidades previas a salir al escenario para interpretar a este personaje cuyo texto lo cuestiona. Razón por la que elige no interpretarlo a pesar de conocer sus líneas de memoria, y las recita en la intimidad de su auto. Que vuelve verosímil además su relación con Misaki, completamente opuesta a su difunta esposa Oto, ya que es ahí donde encuentran las coincidencias que separan sus clases sociales.

En conclusión, Drive my car es una película interesante, porque con una puesta en escena austera a niveles extremos, analiza la conducta frente al dolor que adopta la cultura japonesa moderna, alejada de toda concepción religiosa del mundo. Mostrando, al igual que la oscarizada Final de partida (Okuribito, Yôjirô Takita 2008), la importancia de los rituales en nuestra vida cotidiana, como herramienta fundamental para sobrellevarlo.

PATRICIO FERRO

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