CHICAS PERDIDAS

“Chicas perdidas” (Lost Girls, Estados Unidos 2020). Dirección: Liz Garbus. Guion: Michael Werwie , basado en el libro “Lost Girls: An Unsolved American Mystery” de Robert Kolker. Protagonistas: Amy Ryan, Thomasine McKenzie, Reed Birney, Lola Kirke, Oona Laurence y Gabriel Byrne. Duración: 95 minutos. 

Chicas perdidas” es una película basada en hechos reales que relata la búsqueda de una madre, interpretada por la nominada al Oscar Amy Ryan, de su hija desaparecida en el estado de Long Island, Estados Unidos. La dirección se encuentra a cargo de Liz Garbus, de una larga trayectoria en el cine documental, y completan el elenco Thomasine McKenzie, Reed Birney, Lola Kirke, Oona Laurence y Gabriel Byrne, entre otros.

Con un guion que adapta los hechos narrados en el libro “Lost Girls: An Unsolved American Mystery“, escrito por Robert Kolker, la historia se centra en Mari Gilbert, una madre soltera que inicia la búsqueda de su hija Shannan, desaparecida en Long Island. Y como en esta búsqueda la policía encuentra varios cadáveres enterrados de otras mujeres desaparecidas en situaciones similares. Lo que une a los familiares de las víctimas en un reclamo común que pone en jaque a la comunidad.

Toda la historia de la película está narrada a través del punto de vista de su protagonista, una madre soltera de clase trabajadora que busca llegar hasta las últimas consecuencias. Y si bien tanto su carácter fuerte y su forma de expresar su dolor e impotencia es con maltrato y agresividad a los policías y sospechosos, su personaje difiere de la Milred de Tres anuncios por un crimen (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri, Martin McDonagh 2017) porque se mantiene dentro de los límites de la legalidad y no recurre a la ironía y el humor negro, lo que impide liberar lo carga de angustia que genera en el espectador. Angustia que genera también la actitud de la policía, donde la pasividad del comisario, interpretado por Gabriel Byrne, resulta exasperante.

En la puesta en escena, por su parte, puede apreciarse la larga experiencia en cine documental de su directora, no solo por la inclusión de material de archivo en algunos planos generales o la escena final cuando conocemos a la verdadera protagonista, sino también en la forma en que está estructurado el relato. Porque su directora se centra en mostrar los hechos, generando un interesante crescendo dramático de acuerdo a la información que se nos va revelando. Y para ello es fundamental también el uso de tonos fríos que utiliza el fotógrafo Igor Martinovic, porque refuerza la distancia que toman tanto su directora de lo que narra buscando objetividad, como la indiferencia de los vecinos frente al dolor de su protagonista.

En conclusión, “Chicas perdidas” resulta interesante porque describe una problemática actual como son las consecuencias de la violencia de género llevada a límites extremos y la indiferencia social al respecto. Y es positivo que la produzca Netflix, haciendo que el streaming sea también un formato para el que se generen contenidos como este, que invitan a la reflexión.

PATRICIO FERRO

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