EL DIABLO A TODAS HORAS

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El diablo a todas horas (The devil all the time, Estados Unidos 2020). Dirección: Antonio Campos. Guion: Antonio Campos y Mario Campos, basado en la novela homónima de Donald Ray Pollock. Protagonistas: Tom Holland, Robert Pattison, Bill Skarsgård, Haley Bennett, Jason Clarke, Mia Wasikowska, Eliza Scanlen y Sebastian Stan. Duración: 148 minutos.

El diablo a todas horas es un thriller rural estrenado en Netflix, escrito y dirigido por Antonio Campos, que se basa en la novela homónima de Donald Ray Pollock. Y cuenta con un elenco de grandes figuras encabezado por Tom Holland, quien es acompañado de Robert Pattison, Bill Skarsgård, Haley Bennett, Jason Clarke, Mia Wasikowska, Eliza Scanlen y Sebastian Stan, entre otros.

La estructura de la película se sostiene utilizando el recurso del narrador omnisciente, que mediante la voz en off del propio Donald Ray Pollock nos explica desde la ubicación geográfica de los dos pueblos en el que transcurre la historia hasta los pensamientos de los personajes.  Recurso extradiegético que sirve para guiar al espectador a través de las relaciones entre este reparto coral del que no conviene dar detalles para sorprender al espectador con los diversos giros dramáticos.

Lo primero que vale la pena destacar de la película son sus actuaciones, donde sorprenden tanto los británicos Tom Holland como Robert Pattison, dos personajes opuestos: el primero introvertido y desaforado el segundo, que se enfrentan en un duelo cargado de tensión, donde como ocurre en el buen cine clásico, el único recurso narrativo que se utiliza es el plano y contraplano con la cámara fija. Así como también se lucen Bill Skarsgård como un veterano de guerra y Sebastián Stan como un sheriff, dos papeles que definen al thriller rural como género narrativo.

Desde el punto de vista técnico vale la pena señalar tres cosas, y la primera de ellas es la fotografía de Lol Crawley, quien contrasta la excesiva iluminación de los planos diurnos con el comportamiento oscuro de los personajes y viceversa, y muestra momentos de ternura, como la celebración de un cumpleaños, en escenas escasamente iluminadas. Así como también el diseño de producción a cargo de Craig Lathrop nos recuerda a Tideland (Terry Gillam, 2005), con estas construcciones rurales en decadencia donde la falta de mantenimiento da a entender los escasos recursos económicos de algunos de sus personajes. Y por último vale la pena destacar el montaje de Sofía Subercaseaux, que  al igual que en el cine de los hermanos Coen, reduce al mínimo la muestra de escenas de violencia, dejando buena parte de ellas fuera de campo, pero que permite al espectador construirlas en su cabeza recurriendo al fuera de campo con indicios que se pueden apreciar en planos detalle.

En conclusión, El diablo a todas horas es una película que tiene muchos puntos en común con la reciente Arkansas (Clarke Duke, 2020), ya que ambas comparten género y estructura narrativa. Pero en este caso su director busca una escala más épica, y aborda una gran cantidad de temas, entre los que se encuentra el aprovechamiento de la fe religiosa de la gente, la desesperación y las consecuencias de las acciones violentas, invitando al espectador a reflexionar sobre ellas sin bajarle línea, ya que la figura del narrador tiene una función puramente informativa.

PATRICIO FERRO

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