MANK

Mank (Estados Unidos, 2020). Dirección: David Fincher. Guion: Jack Fincher. Protagonistas: Gary Oldman, Amanda Seyfried, Lily Collins, Tom Burke, Tuppence Middleton y Charles Dance. Duración: 131 minutos.

Mank es la biopic del guionista Herman J. Mankiewicz, uno de los más prestigiosos de la era dorada de los estudios de Hollywood, producida por Netflix para su servicio de streaming. Está protagonizada por el ganador del Oscar Gary Oldman, y dirigida por David Fincher. Y completan el elenco Amanda Seyfried, Lily Collins, Tom Burke, Tuppence Middleton y Charles Dance, entre otros.

Basada en un guion original de Jack Fincher, padre del director, la historia se divide entre un presente, que cuenta cómo fue el proceso de escritura de la prestigiosa opera prima de Orson Wells, El ciudadano (Citizen Kane, 1941) en 1940 y un pasado en el que vemos cuáles fueron las situaciones y personajes que inspiraron a este autor a escribir su obra cumbre. Y estas escenas que transcurren en el pasado son claramente identificables mediante créditos que detallan el lugar y año donde transcurren copiando el formato del encabezamiento de las mismas en los guiones literarios, lo que permite orientarse al espectador.

Lo primero que vale la pena destacar de Mank es que está filmada con el mismo estilo narrativo que las películas de la época en la que transcurre la historia, tomando la misma decisión de puesta en escena de Michel Hazanavicius para El artista (The artist, 2011), y que puede verse tanto en el estilo utilizado para la secuencia de créditos inicial como en la banda sonora a cargo de los ganadores del Oscar Trent Reznor y Atticus Ross. Y si bien ese es el motivo por el que fue filmada en blanco y negro, Erik Messerschmidt, su director de fotografía, utiliza el formato Hide-Dinamic Range, aunque hace que la profundidad de campo y las angulaciones de cámara recuerden a la obra de Orson Wells, quien revolucionó el lenguaje cinematográfico en ese entonces utilizando estas técnicas innovadoras.

Un párrafo aparte merece la actuación de Gary Oldman, su protagonista, quien logra componer en una de las mejores actuaciones de toda su carrera: la complejidad de este personaje, cuyo talento se ve perjudicado por su alcoholismo y ludopatía. Lo que lo convierte en un antihéroe que se automargina dentro de la industria a la que pertenece para no traicionar sus valores. Y lamentablemente no termina de desarrollarse la lucha de egos con Orson Wells, a quien Tom Burke imita a la perfección, generando así escenas tensionantes, aunque el resultado final sea de público conocimiento.

En conclusión, Mank es una biopic en la que David Fincher corrige el error cometido en Red social (The social Network, 2010), ya que no se centra en cuestiones técnicas, sino en el conflicto humano que llevó a Herman Mankiewicz a escribir su obra cumbre. Y si bien se queda corto, porque no llega a elaborar en profundidad buena parte de los temas que trata, sirve para darle al espectador una idea de cómo era el sistema de estudios de Hollywood de los años 30, invitándolo a investigar y disfrutar más de ese tipo de cine que nos dejó grandes clásicos.

PATRICIO FERRO

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