AGUAS PROFUNDAS

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Aguas profundas (Deep Water, Estados Unidos, Australia 2022). Dirección: Adrian Lyne. Guion: Zach Helm y Sam Levinson, basado en la novela de Patricia Highsmith. Protagonista: Ben Affleck, Ana de Armas, Tracy Letts, Grace Jenkins, Rachel Blanchard y Lil Rel Howery. Duración: 115 minutos.

Aguas profundas es una película estrenada en Amazon Prime video que marca la vuelta a la dirección del británico Adrian Lyne con otro thriller erótico que aborda el tema de la infidelidad. Y está protagonizada por Ben Affleck y Ana de Armas, acompañados de Tracy Letts, Grace Jenkins, Rachel Blanchard y Lil Rel Howery entre otros.

La historia se centra en el matrimonio de Vic Van Allen (Affleck) y Melinda (de Armas), una pareja abierta que entra en crisis luego de que los amantes de ella desaparecen o son encontrados muertos. Lo que obviamente convierte al esposo en el principal sospechoso, por lo que comienza a ser investigado por un amigo de ellos (Letts), obsesionado con desenmascararlo.

En primer lugar es necesario aclarar que a pesar de partir de una buena idea, la película no funciona porque su director toma la decisión errónea de proveer de la misma información al espectador y a la pareja protagónica. Por lo que no existe un misterio que resolver, las elipsis son suplantadas por flashbacks que explican lo ocurrido unos minutos después, ni se generan situaciones de suspenso. Por lo que además muchas de las acciones que toman los diferentes personajes se vuelven ridículas e inverosímiles.

Lo que hace que desaproveche la buena elección de casting, con el marcado contraste entre la frialdad inexpresiva de Ben Affleck, con un personaje similar al que interpretó en Pérdida (Gone girl, David Fincher 2014) y la fogosidad de Ana de Armas, que cuenta con el director ideal para hacerla explotar su sensualidad. Y haciendo una vez más un buen uso del fuera de campo, para mostrar lo mínimo indispensable en las escenas de sexo, dejando el resto librado a la imaginación del espectador.

En conclusión, con Aguas profundas Adrian Lyne vuelve a filmar un thriller sobre la infidelidad matrimonial, tema que abordó de varias formas posibles a lo largo de toda su obra. Pero que se encuentra en la vereda opuesta de su obra maestra Atracción fatal (Fatal Attraction, 1988), que le valió una nominación al Oscar como Mejor director, por el mal uso de las reglas del género, imponiéndose al espectador una actitud pasiva que puede derivar en desinterés y aburrimiento.

PATRICIO FERRO

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