BABYLON

Babylon (Estados Unidos, 2022). Guion y direccion: Damien Chazelle. Protagonistas Brad Pitt, Margot Robbie, Diego Calva, Jovan Adepo, Eric Roberts y Tobey Maguire. Duración: 189 minutos.

Babylon es la última película del ganador del Oscar como mejor director Damien Chazelle, que transcurre en Hollywood durante la transición entre el cine mudo al sonoro. Y para ello cuenta con un elenco encabezado por Brad Pitt y Margott Robbie, acompañados de Diego Calva, Jovan Adepo, Eric Roberts y Tobey Maguire, entre muchos otros.

El guion, a cargo del propio Chazelle, tiene una estructura coral, en la que se cuentan de forma paralela las historias de cuatro personajes: la estrella del cine silente Jack Conway (Pitt), la actriz en ascenso Nellie LaRoy (Robbie), el productor Manny Torres (Calva) y el trompetista Sidney Palmer (Adepo). Cuyas vidas se cruzan en el Hollywood que abarca entre la segunda mitad de la década de 1920 y la primera de 1930, describiendo acontecimientos historicos como los roaring 20 y las consecuencias de su decadencia.

En primer lugar es necesario destacar que su director diferencia esta pelicula de otras que abordan el mismo tema, del ascenso y la caída de las estrellas de Hollywood en general, y en este momento histórico en particular, como ejemplo El artista (The artist, Michel Hazanavicius, 2011), pero a diferencia de esta, su puesta en escena no es austera, sino que todo lo contrario, se maneja con una desmesura en escala faraónica. Que se excede en todo, empezando por su duración de 190 minutos, y siguiendo con la cantidad de extras que aparecen en la escena de la fiesta inaugural y la cantidad de drogas y alcohol que consumen sus personajes. Así como también la cantidad exagerada de gritos que pegan todos sus personajes y lo que es peor, la cantidad de escenas asquerosas en la que el mal gusto anula el gag.

Un párrafo aparte merecen los rubros técnicos, con los virtuosos planos secuencia a cargo del ganador del Oscar y colaborador habitual de su director Linus Sandgren, dando lugar a imágenes espectaculares tanto en los interiores oscuros como en los luminosos exteriores. Así como también la banda sonora, al ritmo del jazz que, al igual que en el cine musical, buena parte de ella forma parte del universo diegético de la historia, ya que hay músicos que aparecen tocando en escena.

En conclusión, Babylon es una película desmesurada, en la que conviven de forma desordenada buenas ideas y escenas espectaculares con otras de mal gusto, completamente opuestas a la solemnidad de los personajes que interpretó Ryan Gosling en sus trabajos anteriores. Y en la que curiosamente el hecho de resultar fallida puede servirle a su director para replantearse el futuro, y al igual que Steven Spielberg con 1941 (1979) o Martin Scorsesse con New York, New York (1977) aprender y sacar provecho para encauzar su talento. 

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